-¡Papá!
Nada, ninguna respuesta, puede que estuviera en el despacho, o en su habit... ''Seré gilipollas, si se ha ido a hacer la compra...'' pensé, vale, solo en casa con el pequeño, y quién sabe durante cuánto tiempo, ¡qué divertido!
-''Estaba claro que no podríamos ser agua, que lo que sientes no puede verse desde aquí; unas palabras de aquella forma inter...''
-Alex, tu móvil está sonando...
-Lo sé, lo sé, ya voy... ¿Sí? ¿Quién es?
-Hola, guapo.
-Perdón, ¿quién eres?
-Mira que puedes llegar a ser tonto, ¿quién crees que soy, enano cabezón?
-Dios, Emi, ¿tú cuántas veces cambias de móvil?
-Cada vez que se me rompe.
-Claro, cómo no...
-Bueno, que llamaba para decir que este fin de semana me voy para allá, quiero olvidarme de los Italianos durante un tiempo...
-¿Has vuelto a romper con Franchesco?
-Dios, cuando llegue me tienes que decir donde guardas la puta bola de cristal que todo lo sabe...
-Era muy obvio...Bueno, ¿y porqué no llamas a papá para decírselo a él?
-Porque lo tiene apagado o fuera de cobertura.
-¡Qué novedad!
- Bueno, diselo, dile que voy, que estaré allí el viernes, pero que no sé cuando me voy a ir. Venga, que me tengo que ir, que me están esperando, ¡nos vemos el viernes, hermanito!
-Vale, adios, pero...
-Pi, pi, pi...
¿Pero cómo podía ser tan sumamente insoportable esta mujer? No soporto que me cuelguen cuando estoy a punto de hablar... 23 años y sigue igual de niña que siempre ¡Y tan niña! Con el pelo rosa, al menos la última vez que la vi, ¿cuánto hacía que no la veía? ¿Dos, tres años, quizás? Desde que empezaron las peleas con papá y mamá, y cuando ésta ultima se fue, ella ya estaba perdidamente enamorada de Franchesco y ni estaba en España. La admiraba, admiraba la capacidad de mi hermana de llevarlo todo por delante, de saber llevarlo; en mis 16 años no creía recordar ni una sola vez haberla visto llorar, era fuerte, pequeña pero fuerte...
Empezaba a recordar que estábamos a miércoles, y que la habitación de Emi era puro desorden; de 7 habitaciones que tenía la casa, teníamos que haber convertido la de ella en un trastero... Tenía que hablar con papá cuánto antes, sobre la inesperada visita de Emi y sobre el anillo. ¿Pero porqué un anillo? ¿Porqué de todas sus cosas sólo dejo el anillo? ¿Causar más dolor? Además, estaba seguro de que ayer cuando puse la mesa ese anillo no estaba allí...
En ese momento sonó la cerradura de la puerta.
-¡Alejandro! ¡Ven para acá a ayudarme, joder!
-Voy, papá...
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