viernes, 11 de noviembre de 2011

La guarida.

La noche en casa de María no fue nada del otro mundo; después de la escena tan dramática que se interpuso en el camino al mencionar el nombre de David, lo demás fue sobre ruedas. Terminamos de bañar a Lula, entre risas y chapoteos y más risas y momentos buenos; acabamos mojados, como era de esperar, y tube que ponerme ropa del padre María, de Pedro... Aquel hombre era tan serio, justo lo opuesto a Elisabeth, sin ninguna comparación; veía tan raro que alguien como Eli se hubiese fijado en Pedro. Aunque al fin y al cabo, el amor es ciego, o eso dicen.
A decir verdad la ropa de Pedro me quedaba algo grande, pero al menos hacía reír a María, y eso bastaba y hacía que yo también me riese.
Cenamos queso; sí, queso. A María y a su familia les encantaba el queso, y siempre dedicaban un día de la semana a cenar toda clase de queso y de todas las maneras combinados con millones de alimentos más. Y esa semana, había tocado ser en concreto ese miércoles. No me desagradaba el queso, pero tampoco me emocionaba, auque debo de admitir que esa noche, me enamoró sin mas. Eli consiguió que de verdad el queso me gustara, hizo una torilla con una clase de queso francés; y nunca había probado cosa mejor.
De proste no quise nada, ya que la única fruta que me gustaba era la cereza y aun no era época de ella.
Asíque María y yo subimos a su cuarto, que sin distinciones de ningun tipo, he de decir que era precioso, uno de los más bonitos que jamás había visto; María conseguía darle a todo lo que caía en sus manos su toque especial. Su cuarto era la unión de tres dormitorios enteros, lo que le daba un espacio amplio para incorporar cualquier cachibache, pero María, utilizando su capacidad de imaginación como siempre lo ha echo decidió emplear algo menos de la mitad del cuarto completo a una planta de arriba; a la ''Guarida'', que era como una especia de casa del árbol; pero a la de  María se subía por unas escaleras en espiral; y ese era como su propio santuario, solo podían subir quien mas la conociéramos, en quién mas confiase. Por lo que esa noche, como era de esperar, subimos a la Guarida y vimos su película favorita: ''Querido John'' a petición mía para intentar subirle los ánimos a pesar de que pensara que el tal John era un pedazo de cerdo que no tenía nada claro; pero a ella le gustaba y esa noche, al menos, no iba a llevarle la contraria.
En realidad no recuerdo mucho; simplemente el cuenco de palomitas,el chocolate con nubecitas típico de Eli y un sofá muy cómodo en el que yo estaba tumbado detrás de María porque no me interesaba lo más mínimo la película, y me encantaba el olor de pelo de María y su cara de expectación y sorpresa a cada escena de la película, aunque ya la hubiese visto millones de veces; después de la escena del primer beso entre Savannah y John: blanco, no recuerdo más.

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